Estimado Markus Söder, Ministro Presidente del Estado de Baviera.
Estimado Michael Piazolo, Ministro de Educación y Cultura del Estado de Baviera:

Como especialistas en pediatría y medicina del adolescente, queremos expresar nuestra preocupación por las medidas adoptadas en las guarderías y escuelas en Baviera en el curso de la pandemia del Covid-19.

Ahora sabemos que el peligro que representa el coronavirus SARS-CoV-2 para toda la población se sobreestimó considerablemente al principio de la pandemia, y que las tasas de incidencia y mortalidad en Alemania y otros países europeos han disminuido hasta casi cero y permanecen allí, incluso en regiones sin medidas estrictas de contención.

No obstante, todavía se sugiere que existe un elevado número de infecciones por el enorme aumento del número de test con una prueba (RT-PCR), que en la mayoría de los casos no indica ni enfermedad ni infectividad[1].

Incluso antes de la pandemia de Covid-19, el cierre de guarderías y escuelas como medida epidemiológica no podía basarse en evidencias científicas. Numerosos estudios recientes vuelven a confirmar la ineficacia de esta medida[2]. No obstante, contra  los consejos explícitos de la OMS y las exigencias actuales de UNICEF[3], el cierre parcial o total de escuelas en Alemania sigue siendo una de las primeras medidas políticas más habituales si los resultados positivos de las pruebas superan una determinada cifra.

En muchos países europeos, las guarderías y las escuelas se reabrieron a principios del verano de 2020, en gran parte sin ninguna restricción. Esto no dio lugar a brotes relevantes en ningún lugar, ni entre los alumnos o profesores de las escuelas afectadas, ni en las respectivas regiones. La investigación científica de estas estrategias ha demostrado enfáticamente que las guarderías y las escuelas no desempeñan un papel significativo en la propagación del Covid-19. Esto también ha sido confirmado en Alemania por estudios de las universidades de Leipzig y Dresde[4].

El nuevo plan general de medidas higiénicas del gobierno del estado (Land) de Baviera[5] nos llena de gran preocupación a los pediatras, como especialistas tanto en enfermedades infecciosas como en desarrollo infantil. Se basa en la premisa: «Con la implementación de operaciones regulares en las escuelas, el control de la infección para toda la familia escolar sigue siendo el objetivo principal y más urgente».

Esta inferencia contradice claramente los objetivos educativos primarios formulados en el artículo 131 de la Constitución de Baviera, así como los objetivos educativos de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, que el Gobierno Federal ratificó sin reservas en 2010.

De acuerdo con el plan general de higiene, los estudiantes deben observar, entre otras, las siguientes medidas:

-evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca.
-abstenerse de todo contacto físico (por ejemplo: tocarse, abrazarse, estrechar la mano),
-mantener una distancia mínima de 1,5 m.

Los gestos inconscientes, como tocarse la cara, difícilmente pueden controlarse[6] , ni siquiera para un adulto: su prohibición conduce inevitablemente a sentimientos de culpa y fracaso en los niños, para quienes este control es aún más difícil. Las normas de comportamiento prescritas a los niños dificultan sus interacciones personales más naturales y su desarrollo social y, dado que son diametralmente opuestas a sus necesidades naturales de desarrollo, los llevan inevitablemente a graves conflictos psicológicos y sociales. En última instancia, roban a los niños su dignidad.

El atentado más grave contra la integridad mental de los escolares es, sin duda, el requisito de la mascarilla, que ahora también se aplica en cierta medida durante las clases. La eficacia de las llamadas «mascarillas cotidianas» contra la propagación de virus respiratorios como el SARS-CoV-2 sigue siendo muy controvertida y ha sido cuestionada en revisiones de estudios por científicos de renombre[7]. Las investigaciones sobre los efectos secundarios físicos[8] y mentales[9] de las mascarillas muestran asimismo que no siempre resultan inofensivas. El único artículo de revisión sobre mascarillas para niños desde 2011[10] hasta la fecha habla de posibles efectos secundarios como el aumento de la resistencia respiratoria, acumulación de calor y humedad, retención de CO2, claustrofobia y ansiedad.

Los niños en particular dependen absolutamente de señales no verbales, como las expresiones faciales de la otra persona, para la comunicación interpersonal. Obstruir el intercambio interpersonal al cubrirse el rostro dificulta la comunicación, reduce las ganas de hablar y perturba las relaciones emocionales. Una vida escolar normal resulta inconcebible en estas condiciones, y para muchos alumnos la vida escolar cotidiana se convierte en una tortura. No se puede formar «el corazón y el carácter[11]», ni tampoco se pueden «desarrollar plenamente la personalidad, el talento y las capacidades mentales y físicas del niño[12]».

En resumen, dado el papel insignificante que juegan las guarderías y las escuelas en la propagación de la Covid-19, las medidas adoptadas hasta ahora son desproporcionadas.

El derecho de los niños a la educación debe tener absoluta prioridad.

Los beneficios más que cuestionables de las «mascarillas cotidianas» que usan los niños no guardan una proporción razonable con el estrés y los posibles riesgos que entrañan.

Por ese motivo les pedimos:

-eliminar el requisito de las mascarillas y las reglas de distancia social.
-abstenerse de tomar medidas de cuarentena y cierre de clases o escuelas.
-revisar completamente el plan general de higiene de acuerdo con los más altos objetivos educativos de la Constitución de Baviera, los derechos del niño de la ONU y la demanda de la OMS de una educación escolar de máxima prioridad.

Estimado doctor Söder, estimado profesor Piazolo, debido a la gran importancia pública de este tema, nos tomamos la libertad de redactar deliberadamente esta carta para ustedes como carta abierta, publicarla en nuestras páginas web e informar de la misma a la prensa.

Nos despedimos con un cordial saludo,

Dr. med. Martin Hirte: https://www.martin-hirte.de/
Dr. med. Steffen Rabe: https://www.der-rabendoktor.de/

(Texto publicado en Der Rabendoktor, 4 de septiembre de 2020)


[1] «Your Coronavirus Test Is Positive. Maybe It Shouldn’t Be», New York Times, 29 de agosto de 2020.

[2] «Übertragung von SARS-CoV-2 durch Kinder», Merckx J., Dtsch Arztebl Int 2020; 117: 553-60.

[3] «UNICEF:Kindeswohl auch in reichen Ländern in Gefahr», 3 de septiembre de 2020.

[4] «Corona-Schulstudie in Sachsen: Keine Testpersonen infiziert», MDR Sachsen, 3 de agosto de 2020.

[5] «Rahmen-Hygieneplan zur Umsetzung des Schutz-und Hygienekonzepts für Schulen nach der jeweils geltenden Infektionsschutzmaßnahmenverordnung vom 01.08.2020».

[6] «Wir berühren uns selbst, um eine Stresssituation psychisch auszubalancieren», Martin Grunwald, Pressemitteilung der Universität Leipzig, 24 de marzo de 2020.

[7] «Masking lack of evidence with politics», Tom Jefferson y Carl Heneghan, Centre for Evidence-Based Medicine, 23 de julio de 2020.

[8] «Effects of surgical and FFP2/N95 face masks on cardiopulmonary exercise capacity», Fikenzer, S., Uhe, T., Lavall, D. et al., Clinical Research in Cardiology, 6 de julio de 2020.

[9] «Die Selbst-Verletzung», Daniela Prousa, Rubikon, 1 de agosto de 2020.

[10] «Facemask Use by Children During Infectious Disease Outbreaks», Raymond Roberge, Biosecurity and Bioterrorism: Biodefense Strategy, Practice, and Science, septiembre de 2011, pp. 225-231.

[11] Constitución de Baviera, artículo §131.

[12] Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, artículo 29.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *